VI-     EXPULSADOS POR EL ROSARIO

 

 

En mayo de 1955, la Cruzada de Reparación del Santo Rosario, a través de la intercesión de su Patrona, Nuestra Señora de Fátima obtuvo la gracia de un milagro-el retiro de las tropas Soviéticas del suelo Austríaco.

 

Viena:

Una grave degeneración de fe y de moral era ampliamente evidente al principio de este problemático siglo. En 1917, la Madre de Dios apareció a tres pequeñitos humildes pastorcitos Portugueses, que atendían a su rebaño en Cova de Iría, a menos de dos millas de Fátima. Ella nos pidió que demostráramos contrición por nuestros pecados- y por los pecados de otros- con oración y penitencia, y que enmendáramos nuestras vidas.

 

La humanidad, la cual había sufrido los horrores de la Primera Guerra Mundial, tendría paz, Nuestra Señora prometió, si hiciéramos casos a sus palabras. Si no, ella advirtió, una conflagración más terrible sucedería con naciones enteras desapareciendo de la faz de la tierra; la Iglesia fundada por su Hijo divino, sufriría persecución; y el Santo Padre, el Vicario de Cristo en la Tierra, sería sometido a muchas pruebas.

 

Para que los hombres pudieran creer más fácilmente, la Santísima Madre realizó un milagro durante su última aparición en Fátima en octubre de 1917. Miles de creyentes y no creyentes, fueron testigos de cómo el sol bailó repetidas veces en el cielo, siendo éste precipitado a la tierra siniestramente, como si fuera a caer sobre la multitud debajo.

 

CASTIGO

 

El cáncer que está consumiendo a lo que una vez se llamó la civilización Cristiana, está progresando a una mortífera velocidad. Los síntomas de su metástasis está por doquiera. Lo fieles se han olvidado de los mandamientos de Dios. La crisis dentro de la Iglesia, está presagiando a una apostasía que pudiera empequeñecer las herejías de la revolución Protestante del siglo dieciséis, a medida de que un número escandaloso y en aumento de obispos, se oponen abiertamente al Magisterio.

 

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el mundo se ha visto envuelto en un sin número de conflictos en todos los cinco continentes. Las revoluciones solamente, han clamado la vida de cinco veces las víctimas de la última Gran Guerra.

 

La persecución de la Iglesia en las tierras Musulmanas, ha derramado la sangre de miles de mártires. Por toda Europa, Musulmanes fanáticos están ganando terreno, amenazando con la re-ocupación de España y conquistar ese bastión de la Cristiandad como Francia, Alemania e Italia, las cuales parece que van a caer posiblemente con un sollozo más que con un porrazo.

 

Muy pocos analistas han podido apreciar las oscuras nubes que se están agrupando en el horizonte para predecir una Tercera Guerra Mundial, empezando por las crisis sin terminar en el Medio Oriente o quizás por la reacción de los crónicos comunistas Rusos, atrincherados en posiciones de poder hasta la degenerada influencia de las importaciones de Occidente como Playboy y MTV.  Ciertamente, dado el curso caótico de los acontecimientos diarios, el próximo conflicto global podría surgir en cualquier momento en cualquier parte del mundo.

 

PASADO O DIALOGO?

 

Este es el triste estado del mundo en el cual vivimos, pero qué hubiera sido si hubiéramos escuchado y cumplido la petición de Nuestra Señora en Fátima? La corta historia a continuación, nos podría dar la pauta…

 

Con la anexión de Austria por Alemania en Marzo de 1938, los destinos de las dos naciones estaban inseparablemente entrelazados. Naturalmente, la devastación forjada por los agresores Nazis, fue achacada a Austria así como a Alemania.

 

Tan pronto como en 1943, los Aliados empezaron a contemplar las sanciones que impondrían a los poderes del Eje una vez que hubieran sido derrotados. Consideraron desmantelar a Austria y premiar sus territorios a países victimizados por los Nazis, pero al final, decidieron preservar el estado Austríaco,  mientras que lo ponían bajo la ocupación Aliada.

 

Como Alemania, Austria estaba dividida en cuatro zonas de ocupación para ser administradas por los Estados Unidos, Inglaterra, Francia y la Unión Soviética. La última fue asignada como la Austria Baja. Con sus campos petroleros, agricultura y la industria, la Austria Baja era el sector más rico de la nación e incluía a Viena, la capital, siendo ésta también dividida en cuatro zonas.

 

LAS INTENCIONES SOVIETICAS

 

En menos de dos años, Alemania se le permitió a que ganara un grado considerable de independencia política en las zonas Americana, Inglesa y Francesa. De las cenizas de la Guerra desatada por su predecesor, el Tercer Reich, se levantó la Republica Federal Alemana. En Austria, sin embargo, pasaron los años sin que se le concediera una reducida autonomía.

 

Los Soviéticos fueron favorecidos con territorios reclamados con Austria por Tito, el dictador de Yugoslavia, recompensando a ese estado comunista habitado por una minoría de Croatas. Los Rusos también apoyaron un avance comunista en Viena, el cual trataba de tomar el poder en toda Austria.

 

A la mitad del Siglo XX, a medida de que la Guerra Fría se incrementaba, era evidente que la Unión Soviética no tenía intenciones de abandonar el territorio ocupado en Berlín del Este o en la Austria Baja- y menos aflojar los tentáculos de sus satélites Europeos: Bulgaria, Czechoslovakia, Estonia, Hungría, Latvia, Lithuania, Polonia y la nuevamente formada Alemania Democrática del Este. Hoy sabemos que hasta su desmantelamiento a finales del 1980 por Gorbachev, la Unión Soviética nunca había perdido ningún país al cual había subyugado. Ni que tampoco hubiera renunciado a ningún territorio ocupado a no ser por la fuerza de las armas,. Como en la derrota de la república Roja en la Guerra Civil Española en 1936-39.

 

HACED LO QUE OS DIGO”

 

 Confortado por la oraciones de unas monjitas santas, un sacerdote Capuchino, el Padre Petrus Pavlicek, tomó una peregrinación al  principal santuario Mariano en Austria, Mariazell, para buscar el consejo de la Bendita Virgen en medio de la oscuras nubes que amenazaban a su tierra natal. El 2 de febrero de 1946, en la fiesta de Nuestra Señora de las Luces, estaba rezando ardientemente ante la milagrosa imagen cuando sintió una voz interior que le aconsejaba, Haz lo que te digo y tendrán paz.”

 

En honor a la petición de Nuestra Señora, una renovación a su petición en Fátima, el Padre Pavlicek fundó la Cruzada de Reparación del Santo Rosario en 1947. Por medio de la Cruzada, los Austríacos se unieron en un rosario de todas-las-horas, implorando a la Bendita Virgen por la conversión de los pecadores, paz en el mundo y la liberted para Austria.

 

Si bien  sus superiores Capuchinos autorizaron  la iniciativa de Pavlicek , ellos no fueron capaces de apoyarlo financieramente. Por medio de los buenos oficios del obispo de Leiría, Portugal, sin embargo, obtuvo una estatua de Nuestra Señora de Fátima tallada por el escultor quien había creado la Virgen Peregrina original. Acompañando a Nuestra Señora en peregrinación por las innumerables ciudades y caseríos, el Padre le recordaba a los fieles de su ardiente deseo por la conversión de los pecadores.

 

FERVOR POR LAS ALMAS

 

El Padre Pavlicek compartió el fervor por las almas de nuestra Bendita Madre. El instó a los pecadores a que se reconciliaran con Dios a través del sacramento de la Penitencia. Mientras que estaba predicando en once aldeas en la región de Amstetten, el Padre oyó cerca de 6,000 confesiones. En otra ocasión, permaneció en el confesionario día y noche por tres días sin parar. Por medio de la gracia de Dios, el celo apostólico del Padre rindió frutos en una rica cosecha de almas, incluyendo a los pecadores más duros.

 

Un día, el Padre Pavlicek llegó hasta donde estaba un hombre que estaba halando un carro pesado lleno de heno cuesta arriba  e inmediatamente vino en su ayuda. Como el sacerdote no estaba a la vista del campesino, solo cuando llegó al tope de la loma descubrió lo que había pasado. Virándose hacia su bienhechor, le dijo: “Ahora entiendo porque el carro estaba tan ligero..” Pero esa no fue solamente la única carga que el humilde Capuchino iba a aligerar. Después de intercambiar algunas bromas, el Padre oyó la confesión de su nuevo amigo, allí mismo.

 

Una mañana, cuando estaba a punto de celebrar la Misa, el Padre Pavlicek observó de que no había ni niños ni hombres en los bancos- solo mujeres. Dónde están vuestros esposos e hijos? Preguntó. Como le avisaron de que ellos entrarían después del sermón., no perdió tiempo. Dejando el altar, todavía con sus vestimentas, se dirigió a la puerta principal. En el centro de la plaza, se presentó este buen pastor y le presentó a sus ovejas perdidas una alternativa: “O entran todos a la Iglesia o daré la Misa aquí…” De esa manera acabó este buen sacerdote con esa mala costumbre.

 

 ATACANDO AL CIELO

 

En septiembre de 1948, el Padre Pavlicek introdujo los Documentos de la Cruzada de Devoción Reparatoria en una Iglesia Capuchina en Viena. Coronada con el Santo Sacrificio de la Misa, los Documentos incluían sermones, confesiones, bendición de los enfermos y achacosos, y la recitación del Santo Rosario. El Padre llamó a esas devociones “asaltos de oraciones” y el asedio podría durar hasta cinco días. “La Paz es un regalo de Dios, no el trabajo de políticos,” el recordaba a sus compatriotas. Y los regalos de Dios se obtienen a través de oraciones y atacando al cielo como los soldados atacan un fuerte- con confianza y determinación.

 

Las procesiones de las Cruzadas con la estatua de Nuestra Señora de Fátima los días trece de cada mes, creció tanto que el Padre Pavlicek resolvió lanzar una procesión anual invitando a todas las parroquias de Viena a unirse en honrar a la Reina del Cielo en la Tierra . El escogió el día de septiembre 12, la fiesta del Nombre de María, como el día de la gran procesión.

 

El Papa Inocente XI había establecido esta fiesta en 1638 para conmemorar la victoria de los ejércitos Cristianos, a través de la intercesión de la Santísima Virgen sobre los infieles Turcos, quienes habían rodeado a Viena. La fecha fue simbólica, rememorando oraciones de gratitud a Nuestra Señora por la victoria sobre un enemigo de la Cristiandad- Mahometismo- mientras que por otro lado, suplicándole la libertad de otro más- el comunismo.

 

AYUDA DE LO ALTO

 

Aunque el Padre Pavlicek invitó al Cardenal de Viena Teodoro Innitzer a que tomara parte en estas procesiones Marianas, él declinó hacerlo. De hecho, el prelado Austríaco se opuso a traer la estatua de Nuestra Señora de Fátima a la iglesia Capuchina, protestando de que ya había una imagen allí.Hay una sola Nuestra Señora,” le recordó ásperamente al Padre Pavlicek- quien mucho tiempo después contó con 35 diferentes representaciones de la Santísima Virgen dentro de las paredes de la Catedral.

 

Mientras que el Cardenal Innitzer eventualmente se rindió a la presión del público a que asistiera a una procesión, el Primer Ministro Austríaco, Leopoldo Figl, no necesitó tanta incitación. Cuando fue invitado la primera vez, habiendo entendido que el Cardenal había rechazado su invitación, el Primer Ministro le aseguró al Padre Pavlicek, “Aunque nosotros dos solos estemos presentes, Yo iré. Mi país lo exige!” Ciertamente,en cada ocasión solemne, el estaba ahí, con la vela y el rosario en la mano- acompañado por los miembros de su gabinete. Cuando Julios Raab siguió a Leopoldo Figl como Primer Ministro en 1953, el también tomó su lugar en las grandes procesiones.

 

La Cruzada continuó expandiéndose, desplegándose por todo Austria y desbordándose  hasta la vecina Alemania y Suiza. Para 1955, más de medio millón de Austríacos – uno de cada diez- habían jurado el orar diariamente a Nuestra Señora de Fátima, rogándole por la conversión de los pecadores, paz en el mundo, y libertad para Austria. Un mayor número tomó parte en las procesiones Marianas y atacaron al cielo con asaltos de oraciones.

 

UNA PRUEBA DE FE

 

Durante este tiempo, conferencias de paz tenían lugar en Londres entre los representantes de las victoriosas naciones Aliadas y una delegación de Austria. En ocho años, 260 reuniones tuvieron lugar sin llegar a una concreta conclusión en cuanto al destino de Austria.

 

La Guerra Fría se intensificó y el comunismo refinó sus métodos de persecución religiosa en los territorios ocupados. Tal parecía que Dios quería probar la fé de aquellos que habían rogado tan celosamente por la libertad de su patria.

 

Siendo suficientemente probada la fé, la gracia se les fué dada. En marzo 24 de 1955, los gobernadores Soviéticos invitaron a los Austríacos a una conferencia. Creyendo que el futuro de su nación estaría sellada en Moscú, el Primer Ministro Raab le suplicó al Padre Pavlicek antes de partir,Por favor, ore y pida a vuestro pueblo que ore más fuerte que nunca.”

 

Para sorpresa del mundo, los Soviéticos anunciaron en Abril que ellos retirarían sus tropas de Austria en tres meses. En mayo 15, las fuerzas Aliadas que ocupaban a Austria firmaron un tratado garantizando su independencia. Austria estaba libre de ocupación- ocupación Soviética, en particular.

 

En octubre 26 de 1955, el último soldado Ruso salió del suelo Austríaco, algo que solo se pudo decir en Alemania en 1995.

 

En Viena, las multitudes marcharon en procesión- antorchas y rosarios en la mano- mostrando agradecidamente a Nuestra Señora de Fátima, el haberlos sacado de la esclavitud comunista. Sus regocijados corazones se hicieron eco de la oración de gracias ofrecida por su Primer Ministro:

 

Hoy, nosotros, cuyos corazones están llenos de fé, gritamos al Cielo con una oración gozosa:

 

SOMOS LIBRE, O MARIA, GRACIAS A TI!!!

 

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